Big Bro Rag (II): Propósitos de Año Nuevo

Ya está aquí. Ya llegó. 31 de diciembre de 2013... El final de un año de numeración fea, supersticiosa, variopinta. 

Reconozco no ser muy fan de los balances de fin de año, pero en el día de hoy, en este espacio tan cubierto de la nieve del abandono, me siento obligada a aceptar y manifestar una cruda certeza: para mí, el 2013 ha sido un año de pérdidas. Sin embargo, por muy terrible que suene la confesión, nadie dijo que perder fuera siempre negativo. 

En términos generales, puede que hayamos perdido un poquito más nuestro estado de bienestar, algún que otro derecho fundamental, más dinero, más libertad, Eurovegas (no podría alegrarme más),  algo de unidad comunitaria... Pero también tenemos motivos para sentirnos orgullosos de este nuestro caótico hogar, si nos paramos a pensar que, poco a poco, vamos perdiendo algunas malas costumbres: cada vez tenemos menos miedo, menos ceguera, menos sedentarismo y pereza, menos prejuicios y menos complejos. ¿Seguirá sonando la pandereta española? Quizá, pero yo empiezo a escuchar más armonía que ruido en cada nuevo tintineo. Y qué queréis que os diga... A mí esta nueva música que se escucha en los recovecos de nuestra mentalidad como sociedad me trae muchas 'good vibes'. 

Si disculpáis mi momento Campofrío (al menos yo sí soy española 100%, así que no seáis demasiado duros conmigo), rebobino para hablaos de mi situación personal. Después de todo, ese fue el principal motivo para la concepción de este blog. Y es que, este año, más que perder fragmentos de mi entorno, me he perdido un poco a mí misma. Puede que sea lo único que realmente lamento del 2013. 

No voy a utilizar el inicio del 2014 como la perfecta excusa para volver en mí: hace ya semanas que tomé esa decisión. Pero, ¡qué narices! ¡Por supuesto que voy a aprovechar este comienzo para volver aquí! Volver a escribir, a dibujar, a fotografiar, retomar todas mis aficiones... Porque ese es y será mi principal propósito de año nuevo: centrarme un poquito más en mi salud y felicidad, quererme, disfrutar, cuidarme y volver a ser la que era antes, la que siempre he sido. 

Todo este discursito puede sonar extremadamente egocéntrico y egoísta, pero creedme... No podemos compartir la vida ni la pasión con los demás si estamos vacíos por dentro. No es un mensaje de 'carpe diem', ni de narcisismo, ni siquiera de amor propio. Es una declaración de principios, de integridad, de honestidad y transparencia. Es mi consejo para vosotros, en este Díaviejo: entregaos a vosotros mismos al cien por cien, no dejéis de bañaos día tras días con los rayos del sol y la refrescante lluvia, soñad, dejaos llevar... Y amad: amad con locura a todo lo que os rodea, a aquellos que os quieran y a cualquiera que merezca la pena.  

Para rematar la parrafada hippie: Happiness is only real when shared

Sí, quizá este agonizante año no haya sido el mejor de mi vida, ni el de nuestra historia... Pero cualquier tiempo que dejamos atrás, nos empuja hacia adelante cargándonos con los buenos recuerdos, las sorpresas, las sonrisas, los abrazos e incluso los llantos. 
Fijaos bien en los números de 2013... ¡Solo es necesario cambiar su orden para empezar con una nueva perspectiva! ¡La de una cuenta atrás! Porque allá vamos, aquí volvemos, nos quedaremos, seguiremos adelante, sin perdernos por el camino... 3, 2, 1, 0...

¡Feliz año nuevo a todos!

Empieza una nueva etapa en mi País de las Maravillas. 


1 comentario:

  1. Bonita entrada, Alicia. Me alegro de que tengas esos propósitos tan saludables y espero que no tardes en conseguirlos, porque así disfrutarás mucho más del año :).

    Te deseo muchísimo ánimo, aunque te veo animada y eso me gusta; y mucha suerte en todo. Y sinceramente espero verte más y mejor en 2014.

    Un abrazaco,
    Ka.

    ResponderEliminar